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La microdermoabrasión con punta de diamante ayuda a disminuir arrugas y líneas de expresión finas. También contribuye a reducir la queratosis y atenuar los poros dilatados.
Además, mejora las pigmentaciones superficiales y las cicatrices leves de acné. Su acción exfoliante estimula la renovación celular, dejando la piel más uniforme.
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La frecuencia recomendada del tratamiento es de una vez por semana o cada quince días. Esto depende del tipo y sensibilidad de la piel.
Para obtener mejores resultados, se sugieren entre 5 y 8 sesiones continuas.
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El tratamiento puede complementarse con mascarillas hidratantes o ampollas. Estas se pueden aplicar mediante mesoterapia o con aparatología estética.
Entre los equipos más utilizados están la radiofrecuencia, el ultrasonido y la electroporación.
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Cada sesión dura entre 20 y 30 minutos. Es un procedimiento no invasivo y generalmente indoloro.
Después del tratamiento, es fundamental aplicar un buen protector solar. También se recomienda evitar la exposición directa al sol.
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Este procedimiento elimina células muertas, impurezas e imperfecciones de la piel. Ayuda a mejorar manchas, arrugas y pigmentaciones no deseadas.
El uso adecuado de la dermoabrasión con diamante favorece la penetración de productos cosméticos. Esto permite nutrir la piel y estimular la actividad celular.
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Como resultado, la piel luce más saludable, luminosa y rejuvenecida tras las sesiones de microdermoabrasión.